jueves, 26 de marzo de 2009

Arequipa, la ciudad blanca

Arequipa adquiere este sobrenombre debido a sus construcciones de sillar que es de ese color; también es conocida como el león del sur, debido al aire revolucionario de sus habitantes. Solo estas dos características la convierten en un lugar digno de visitar en un recorrido por el sur del Perú.

Es la segunda ciudad más importante de este país después de Lima. Llegamos a Arequipa a eso de las 9 de la mañana, luego de 10 horas de viaje en bus desde Nazca. En la misma terminal conseguimos un hostal por 15 soles cada uno la habitación triple y nos fuimos en taxi directo.
Mientras nos dirigíamos al hostal ya se respiraba un aire diferente, estábamos en una ciudad bastante más grande que las anteriores. Así fue que después de organizarnos y comer algo salimos a recorrer un poco el centro de la ciudad y contratamos una excursión para recorrer la campiña arequipeña por 20 soles. Por lo que a las 11 de la mañana iniciábamos el recorrido por los 6 distritos de la ciudad.
Arequipa está enclavada en un valle fértil y la zona agrícola denominada la campiña esta entremezclada con la ciudad. En el recorrido observamos los volcanes que custodian la ciudad, entre los cuales se destaca el Misti. Continuamos visitando casonas y templos antiguos, muchos de los cuales debieron ser reconstruidos por los numerosos terremotos que castigaron la ciudad.

Esa misma mañana degustamos un delicioso helado de queso, típico de la zona y terminamos almorzando cordero frito en un restaurant tradicional. El recorrido termino a la tardecita, luego de visitar la mansión del fundador y lugares donde crían toros de pelea (tradición de la ciudad). Luego nos dedicamos a continuar recorriendo por nuestros propios medios. Al caer la noche nos fuimos a dormir ya que al otro día iniciaríamos una caminata de tres días por el cañón del Colca.

Muy temprano por la mañana nos pasaron a buscar y partimos rumbo a Cobanaconde, pueblito donde iniciaba la expedición. Es antes de llegar al lugar donde la situación cambia de color, en el trayecto comienzo con vómitos imparables, por lo que al llegar al poblado decido dirigirme de inmediato al centro asistencial y abandonar el trekking. Es aquí donde estoy en la obligación de agradecer, en primer lugar a mis compañeros de viaje que me ayudaron en todo momento (no es fácil estar tirado en la plaza de un pueblito sin poder parar de vomitar) y en segundo lugar al médico y enfermeras del lugar ya que me atendieron de una manera inmejorable y solo me cobraron 25 soles por la consulta y todos los medicamentos!

Así fue que ese día descansamos todo el día, cosa que no nos venía nada mal y a la mañana siguiente partimos rumbo al Oasis que está en la base del cañón junto al rio, donde nos uniríamos con el resto del grupo que había partido el día anterior. Mas allá de la caminata, fue un día de descanso y relax.





Al otro día, luego de una larga y empinada caminata, volvimos nuevamente a Cobanaconde y nos tomamos el bus hacia Arequipa, pasando previamente por unas reconfortantes aguas termales.



Arribamos a la ciudad por la tarde, dimos unas vueltas y terminamos nuestra estadía cenando en una terraza con vistas a la plaza central…